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A partir de 2014, con la nueva PAC, la redistribución de derechos según zonas tipos de cultivos  agrícolas va a generar grandes injusticias hacia los ganaderos con poca tierra, que pueden perder de  un plumazo el 30% de las ayudas actuales. Y los que tienen más tierra cobrarán lo mismo de pago básico con ovejas, que sin ovejas.

Es evidente que dedicarse al ovino es un trabajo muy sufrido, más que una actividad rentable y quien puede lo  deja.

La nueva Política Agraria Común (PAC) va a seguir invitando al abandono. Nos encontramos en medio de una depresión constante del consumo, con caídas de un 10% anual y una tendencia al  incremento de costes de producción, salvo excepciones de años lluviosos, como 2013.

Por ello, es imprescindible un plan complementario de ayudas directas vinculado al productor real, a quien pastorea montes y produce corderos de calidad.

Hay instrumentos de reacoplamiento de las ayudas consiguiendo fondos similares a los que ha perdido el sector tras el desacoplamiento.

El ovino en España ha descendido en cinco años más de un 30%, concretamente, en Aragón, se han pasado de 2.100.000 cabezas a un millón y medio.

La dura crisis de 2007-2008 demostró que era necesaria una reestructuración y un plan de apoyo. Éste último fue diseñado y firmado por las organizaciones agrarias y el Ministerio de Agricultura en noviembre de 2008. A pesar de sus imperfecciones, ha supuesto un balón de oxígeno a los ganaderos más profesionales y a las cooperativas del sector, pero ya ha terminado.

A su vez el desacoplamiento ha ayudado a retirarse a casi el 40% de los ganaderos y ha facilitado el mercado a los que quedan.

Sin embargo, el desacoplamiento ha supuesto un agravio comparativo nefasto, al seguir cobrando lo mismo e incluso muchos años ganando más, aquellos que se quitaron las ovejas, frente a quienes hemos continuado trabajando los 365 días del año, cumpliendo normas de condicionalidad con costes que no tienen los que abandonaron.

El  desacoplamiento ha generado la desaparición del fondo de dinero propio del ovino, pasando a unos derechos vinculados a la tierra, exceptuando unos pocos derechos especiales de quien no tenía ni un palmo de superficie.

 GANADERÍA EXTENSIVA

La nueva PAC continúa con este vacío lleno de desigualdades y crea una grave incertidumbre al ovino.

En las regiones más ganaderas de España hay un 40% de ganaderos agrupados en organizaciones y cooperativas.

Hace año y medio percibimos el riesgo del pago de las ayudas a la tierra y el grave peligro que nos acechaba y pusimos en marcha un plan unitario, creamos la Plataforma en Defensa de la Ganadería Extensiva.

En un año la Plataforma ha conseguido convencer a los europarlamentarios españoles de los dos partidos mayoritarios para que defiendan una enmienda que permitiese aplicar un 15% de los fondos nacionales de la PAC a ayudas asociadas a la producción.

Y hemos conseguido el apoyo, contradictorio con otras medidas de recortes, de gobiernos regionales, como el de Aragón, y del Ministerio de Agricultura, que ha llegado a declarar que la ganadería será prioritaria a la hora de repartir ese 15% de ayudas acopladas

Los datos de resultados y análisis de la gestión técnico-económica indican que el ovino de carne  necesita un mínimo de 120 € de ingresos por oveja y año, cuando el mercado, en depresión  constante, sólo nos ofrece 70 € por cabeza.

Ganadería de ovino

FONDOS ADICIONALES

Y hay tres fondos para conseguir la diferencia si queremos salvar a los ganaderos que, por edad y profesionalidad, pueden y necesitan continuar.

El primer fondo debería aportar tanto para el vacuno, como para el ovino, unos 120€ por UGM (Unidad de Ganado Mayor = 6,5 ovejas o una vaca), si realmente los fondos acoplados son prioritarios para salvar la ganadería extensiva.

Los sectores agrícolas deben darse cuenta que cuatro millones de UGM, dos millones de vacas y otros dos millones de ovejas son un cliente interior de piensos y forrajeras, que deben cuidar como oro en paño para no depender tanto de la exportación.

El segundo fondo debe venir del Desarrollo Rural y de las medidas agroambientales, porque somos los que más mantenemos y habitamos los pueblos, favoreciendo el medio ambiente y la  biodiversidad, frente al uso de herbicidas, la desertización y riesgo de incendios, etcétera.

Y el tercer fondo sería de apoyo al sector, para quienes organizan la comercialización, trabajan la calidad del campo a la mesa, investigan, innovan, exportan… en definitiva, destinado al sector que regula el mercado y sirve de paraguas para el resto, con el cometido de mantener precios o evitar mayores caídas.

La organización y la regulación son claves para mantener cualquier actividad económica y social. Si conseguimos estas ayudas, el resto, como profesionales que somos, está en nuestras manos.

Fuente: Artículo publicado en AgroNegocios Nº596, pág.9. (27 de Septiembre – 3 de Octubre) escrito por Francisco Marcén, Director General y socio fundador de Oviaragón-Grupo Pastores y Presidente del Grupo de trabajo de ovino de carne de Cooperativas Agroalimentarias de España.

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