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El Comisario de Agricultura y Desarrollo Rural de la Unión Europea, el irlandés Hogan ha querido que todo el ovino europeo reflexione sobre las causas de su progresiva desaparición en amplias zonas de la Unión. La comisión ha organizado un foro en el que hay consenso sobre los problemas y sobre algunas oportunidades.

El desacoplamiento de las ayudas en 2006 precipitó esta caída que ya había comenzado en años anteriores. Todos reconocen que desvincular la ayuda de la producción ha facilitado el éxodo hacia producciones más cómodas como el vacuno de carne o el cereal, o simplemente hacia no hacer nada y cobrar.

La posibilidad de acoplar una parte de las ayudas, no ha sido suficientemente aprovechada por algunos estados miembros para hacer política agraria y reorientar las producciones hacia objetivos concretos España no ha aprovechado la posibilidad de crear una ayuda diferenciada a favor de quienes tiran del carro del sector haciendo calidad certificada, con contratos con sus organizaciones comerciales, a quienes innovan o hacia los jóvenes. Francia sí lo ha hecho, pudiendo cobrar quienes tiran del carro hasta un 50% más que quienes se limitan a hacer lo mínimo. También en Irlanda han hecho discriminaciones positivas en vacuno. En Bruselas, van a dar posibilidades de cambios en estas ayudas a partir de 2016 con tal de no incrementar la productividad.

La excesiva burocracia, y exigencias al ganadero, genera costes excesivos que poco aportan en la cadena de valor, y no hace más que ahuyentar a quien se le complica la vida frente a quien ha abandonado y vive cómodamente.

Esta burocracia unida al margen negativo entre ingresos y gastos con pocas ayudas acopladas ahuyenta a los jóvenes a incorporarse cuando el relevo generacional se hace imprescindible.

Para colmo la no elegibilidad para el pago básico de la superficies de arboleado que siempre se han pastado, con un beneficio medioambiental que nadie pone en duda, desmoraliza a muchos ganaderos que tienen que buscar con costes añadidos tierras lejanas que probablemente no lleguen a pastar y cederán gratuitamente.

Hay consenso de que hay recorrido de mejora y que las nuevas tecnologías, pueden ayudar a mejorar rentabilidad y calidad de vida a un sector que crea empleo como pocos en el medio rural de forma inexcusable, que beneficia al medio ambiente y a la biodiversidad y que produce una carne sana, sabrosa, sostenible y versátil.

Si el comisario irlandés quiere cambiar el signo del sector tendrá que escuchar estos foros, ser valiente y proponer cambios de verdad. Esperamos que las administraciones españolas escuchen al sector socio económico organizado y actuar en consonancia a la necesidad de cambio. Estamos a tiempo.

Paco Marcén, Oviaragón – Grupo Pastores

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