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El Ayuntamiento de una importante ciudad española, cuyo nombre no quiero citar por apreciada por  mi, proponiendo los lunes sin carne como ciudad amiga de vegetarianos y veganos, no deja de sorprendernos a quienes creíamos que las opciones progresistas superaban los respetables aspectos religiosos como la vigilia pascual, viernes sin carne.

Siempre me ha sorprendido el carácter militante de muchos  vegetarianos y veganos, a quienes respeto, para intentar convencer a quienes no optamos por ese tipo de alimentación. De ahí, a conseguir que un Ayuntamiento de millones de habitantes con multitud de problemas, entre al terreno del proselitismo, ya mosquea un poco más.

Entiendo que un Ayuntamiento, una comunidad autónoma y el Ministerio de Sanidad y Consumo,  trabajen en la misma dirección en busca de una alimentación sana y equilibrada. En primer lugar que no falte comida , como a esas decenas o cientos de miles de niños que van sin desayunar al colegio, o que ya están a altos niveles de azúcar en su sangre o colesterol del malo, por el alto consumo de bollería industrial fabricada con grasas hidrogenadas, alto consumo de refrescos dulces y falta de ejercicio físico. Problema que afecta especialmente a las clases bajas.

Entiendo y deseo que opciones políticas que se ocupan del bienestar presente y futuro de la población, se preocupen por la educación de una alimentación sana y en el caso de la carne, por un consumo responsable.

Según explicaba Abel Mariné, catedrático emérito de nutrición y bromatología de la Universidad  de Barcelona, la mayor virtud comparativa de la  carne es que aporta el hierro específicamente necesario para toda la población (especialmente niños, mujeres en edad fértil, deportistas y personas mayores), y lo aporta en  formas más absorbibles y utilizables por el organismo que los vegetales, y lo mas importante es que ayuda a fijar el que aportan estos. Ello además del alto valor proteico y de vitaminas que también aportan los productos cárnicos.

El problema está en quienes no comen o comen mucho mas de la media recomendada , en quienes por desconocimiento o falta de recursos comen  carnes transformadas de muy baja calidad, que  haberlas haylas,  o carnes cocinadas con aceites malos o excesivamente utilizados,  comen dietas desequilibradas sin fibra,  etc, etc…

Hay tanto por educar y mejorar, que toda iniciativa será buena, pero por favor desde el ángulo científico, dejando la religión para quien lo desee, lo mismo que las muy respetables procesiones o los viernes de Cuaresma.

Francisco Marcén

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