Tras la confirmación de que los ataques sufridos por ganados de ovino han sido causados por uno o más lobos, que ya han provocado la muerte de 360 ovejas, además de muchísimas heridas, que acaban muriendo, y muchísimos abortos, nuestra preocupación se viene incrementando día a día. Porque, resumiéndolo en una frase, de lo que hablamos es de la supervivencia de las explotaciones de ovino. Es decir, de los medios de vida de familias de nuestros pueblos, ciudadanos que merecen un respeto y un apoyo desde la Administración.

En Aragón la ganadería extensiva está en grave peligro de extinción, y los ganaderos que se mantienen se han ido adaptando, como en todos los negocios, a los nuevos tiempos, para intentar ser más competitivos y tener un mínimo de calidad de vida. No se puede exigir a los ganaderos que vuelvan a vivir y a cuidar de su ganado como se hacía hace un siglo. Ahora se aplican técnicas de manejo más adaptadas a las circunstancias actuales, y los ganaderos han tenido que adaptarse, invirtiendo y modernizando las explotaciones, porque la opción ha sido “renovarse o morir”. En los últimos 20 años han desaparecido más de 5.000 explotaciones y más de 1,6 millones de cabezas de ovino, según datos del Gobierno de Aragón.

Hace mucho tiempo que no hay lobos en nuestros municipios. Por consiguiente, el lobo no forma parte de nuestro ecosistema. Esta es la realidad actual. Como ocurre con todos los depredadores, su presencia estaba justificada por la existencia de un número suficiente de presas adecuadas. Tales presas no forman parte de nuestro ecosistema. Y por ello, lo único que va a hacer es daño a las explotaciones ganaderas.

Este ecosistema es por supuesto consecuencia de las condiciones particulares de su clima, topografía y substrato, pero también de cambios climáticos, migraciones y la alteración de origen antrópico, en la cual la agricultura y la ganadería tienen una importancia capital en la creación y mantenimiento del paisaje que tenemos. El resultado, la consecuencia de todo ello no es un hábitat degradado que requiere una rehabilitación, sino un hábitat en equilibrio que reclamamos se mantenga.

La introducción de un depredador de estas características en los ecosistemas actuales de la Comunidad Autónoma de Aragón carece de toda lógica, pues no están preparados para soportar la presión predadora de este animal, y lejos de ser una muestra de vitalidad del medio natural es un riesgo precisamente para su conservación.

Por otro lado, al afectar a una de las actividades tradicionales en el medio rural lo que hace es acrecentar las dificultades que ya de por sí tenemos en nuestros pueblos para mantener la población, en continuo declive. Por ello es más importante si cabe adoptar rápidamente soluciones ante un problema sobrevenido.

Todo esto nos lleva a la conclusión de que estamos siendo testigos de la desaparición de la ganadería de ovino en nuestra Comunidad, tan necesaria para el mantenimiento de nuestro paisaje y de nuestros pueblos, para el medio ambiente y para la prevención de incendios.

Reclamamos al Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad que, con la mayor urgencia, adopte las medidas necesarias y se dispongan los medios para extraer de nuestro ecosistema un mamífero depredador ajeno a él como es el lobo.

 

APOYAN ESTE MANIFIESTO

  • AYUNTAMIENTOS:

    – Leciñena
    – Zuera
    – Perdiguera
    – San Mateo de Gállego
    – Farlete
    – Monegrillo
    – Torralba
    – Tardienta
    – Pina de Ebro

  • ORGANIZACIONES:

    – UAGA
    – ASAJA
    – ARAGA
    – UPA

  • EMPRESAS Y ASOCIACIONES:

    – Pastores Grupo Cooperativo
    – Casa Ganaderos
    – ANGRA

 

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