Recientemente un grupo de ganaderos que no están en cooperativas, lo que alabamos si no creen en este modelo, quedando cada uno en su sitio, decían que el Valle del Ebro no es cooperativista y que, por tanto, entidades como la Lonja no puede ser dominadas por grupos como el nuestro donde, por cierto, representamos sobre el 20-25% de la mesa.

El científico holandés Bigman hizo un estudio financiado por la Unión Europea y realizado por Universidades de varios países y sectores productivos –incluido el ovino-, en el que se demuestra que cuando las cooperativas tienen un peso importante en una región, el precio de esa región es superior, al de otras en las que no hay cooperativas.

Es una conclusión científica pues, que el cooperativismo adaptado a los nuevos tiempos, son esenciales para mejorar los mercados y aportan transparencia y valor al conjunto de la sociedad rural.

¿Quién critica hoy al cooperativismo en nuestro sector? Pues a quien se le ha pisado el callo y no ganan lo de antes. Tratantes que no han evolucionado, intermediarios de productos o servicios que chocan con los precios de la cooperativa y también ganaderos que no son cooperativistas y buscan enemigos en donde no los hay.

Una vez escuché a un vendedor de piensos en una de las Castillas: “la suerte que tenemos aquí es que no hay cooperativas que nos hagan la competencia”.

Nosotros sí somos cooperativistas y hemos aumentado desde las fusiones de 2000, de un 22% a un 28% la presencia entre los ganaderos aragoneses. Junto a otras cooperativas o agrupaciones que comercializan suponemos más del 50% del ovino aragonés, beneficiando así al conjunto del sector.

No debe extrañarnos que unos pocos practiquen la crítica destructiva, que la hemos sufrido desde nuestro nacimiento en 1981. Hemos andado mucho y seguiremos. Ladran luego cabalgamos.

Paco Marcén

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